COMUNIDAD EDUCATIVA DE PROMOCIÓN SOCIAL Y DESARROLLO
Introducción
La memoria de los pueblos está en las páginas de su historia, y las instituciones educativas son parte esencial de esta sociedad; esta monografía está destinada a plasmar los antecedentes del proyecto educativo de promoción y desarrollo “Jesús de Nazareth”.
La presente monografía de la Unidad Educativa “Jesús de Nazareth” está ubicada en la zona periférica Sud Este de la ciudad de Oruro, busca reflejar -con todas las limitaciones que implica poner por escrito y en que imágenes- una experiencia vivencial de una comunidad que pese a las de privaciones sociales y económicas, supo salir adelante hasta constituirse en una muestra de tenacidad y claro ejemplo de lo que se puede hacer cuando de por medio está la guía y orientación del inigualable Maestro Jesús de Nazareth y la participación comprometida de muchas otras personas.
En el trabajo se quiere compartir los objetivos de esta magnífica obra de promoción social y de desarrollo que fueron diseñados para responder, de manera integral, a las necesidades sentidas de una población sufrida, producto de los cambios estructurales en la década de los ochenta, y las consecuencias de los cambios climáticos en Bolivia.
Este contexto surge como una respuesta a las necesidades de la Comunidad Educativa de Promoción Social y Desarrollo Jesús de Nazareth que cuenta con la participación destacada de varias personas que aportaron con su granito de arena destacándose la participación de la Hna. María del Pilar Diez Lafuente (Madre Luisa) y del Prof. Zacarías Terán.
En el desarrollo del trabajo se da a conocer cómo la Comunidad “Jesús de Nazareth” combatió la emergente situación de pobreza y sus consecuencias en los ámbitos educativo, salud y de promoción de la mujer a través de la organización participativa de escuelas, colegio, Educación Técnica Alternativa (E.T.A.), Wawas Wasi la posta de atención médica.
En el proceso de organización y funcionamiento de las diferentes obras se presenta a todos y todas las personas comprometidas e involucradas en esta magnífica experiencia de Promoción Social, así como también se hace mención a los recursos económicos y materiales utilizados en la construcción de esta obra.
Finalmente, se pone en consideración una gama de logros, dificultades, tropiezos y fracasos por los que lógicamente se tuvo que atravesar en la implementación de esta obra.
II. LA CIUDAD DE ORURO, LA POBREZA Y LA COMUNIDAD EDUCATIVA DE PROMOCIÓN SOCIAL Y DESARROLLO “JESÚS DE NAZARETH”
La situación política, social, económica e ideológica por la que atravesaba Bolivia en la década de los años ochenta y que repercutió profundamente en los años noventa, perfiló una serie de características que constituyeron momentos difíciles de vida para todos los habitantes del país, pero el impacto más sentido fue en los pobladores de las poblaciones mineras quienes al salir de sus fuentes de trabajo y para muchos sus lugares de nacimiento dieron lugar a cuadros desgarradores porque dejaban sus raíces culturales y sociales para incorporarse a un nuevo tipo de vida con otros retos.
Los cambios mencionados afectaron profundamente a las familias migrantes cuyo estilo de vida estaba apoyado en la explotación de los recursos no renovables como el oro, la plata, el estaño, etc.
La problemática común en todo el país era la situación de extrema pobreza y como en todas las capitales de departamento, Oruro tuvo que cobijar a los pobladores de las provincias y centros mineros que se asentaron en los barrios marginales de la ciudad, particularmente en la zona Sud Este donde, posteriormente se dio la creación del Centro Jesús de Nazareth con participación preponderante de los mineros relocalizados de Santa Fe y Morococala.
Esta situación generada preponderantemente, por el proceso de la mal llamada relocalización de los mineros en el año 1985 debido a la Ley 21060 del gobierno de Víctor Paz Estenssoro y, el fenómeno de la sequía producido en el campo, dio lugar a la migración de las personas y la formación de barrios cada vez más numerosos en las zonas marginales de la pampa de la zona Sud Este de Oruro que se encontraba totalmente desolada.
Frente a esta situación de cambios políticos que tuvieron fuertes secuelas en la población boliviana en general surge el deseo de los padres de familia para que sus hijos no sean como ellos procurándoles una buena educación que les permita acceder a mejores situaciones de vida.
A esta realidad de pobreza, se suma – como ya es característica común en los barrios periféricos - la presencia de una diversidad de sectas que han proliferado en los últimos años, ante lo cual la doctrina católica representada por la Congregación de Hermanas de Jesús María ve la necesidad de transmitir el evangelio que anuncia la Bienaventuranza de los más pobres y la proclamación de la Buena Nueva.
Al mismo tiempo se debe remarcar la presencia de familias desintegradas y por ende madres y/o padres solosse quedan con la total responsabilidad y tutela de los hijos; la falta de trabajo y por tanto muy escasos medios económicos, la situación y falta de formación de los padres que influye en la educación de sus hijos, la desnutrición y la mortalidad infantil, la falta de vivienda propia, la mala calidad de las viviendas y falta de servicios básico.
En muchos de los casos los niños y adolescentes que asistían - y aún asisten- al Centro Jesús de Nazareth viven solos debido a que sus padres los trasladan a la ciudad para que tengan una mejor educación, lo que provoca una serie de fenómenos entre los que podemos resaltar por sus consecuencias: la influencia y el peligro de las pandillas que suelen dedicarse a actividades consideradas como ilícitas, consumo de drogas e inhaladores (clefa) y, la presencia de adolescentes embarazadas.
Las condiciones de vida poco han cambiado en el sector Sur Este de la ciudad de Oruro, las familias que habitan allí aún conservan muchas características que se dieron en el pasado, aunque los niveles de analfabetismo han bajado y los padres tienen cierta formación, muchos se han convertido en analfabetos funcionales, las condiciones de trabajo no han mejorado por lo que los jefes de familia - sea la madre o el padre- deben preocuparse por el sustento diario de sus familias lo que les obliga a procurarse trabajos informales que les ocupan todo el tiempo con lo que les queda muy poco para responsabilizarse de la educación de sus hijos, es decir, los padres no proporcionan la ayuda necesaria a sus hijos dejando la educación plenamente a la responsabilidad de los profesores que dan lo mejor de sí para combatir esta situación de deprivación, y en este afán algunos profesores tienden a exigir cosas que no entran en las posibilidades económicas de las familias.
III. LA COMUNIDAD EDUCATIVA DE PROMOCIÓN SOCIAL Y DESARROLLO “JESÚS DE NAZARETH”
Considerando el contexto en el que surge el proyecto “Jesús de Nazareth” y para ayudar a responder a las necesidades emergentes de la nueva realidad en la que tienen que desenvolverse las familias migrantes el proyecto combate la pobreza mediante tres armas básicas:
a) La educación , a través de las escuelas y colegio “Jesús de Nazareth” y Wawas Wasi.
b) La promoción de la mujer con educación técnica alternativa (ETA).
c) La salud con el proyecto educativo preventivo de salud.
3.1. ESCUELAS Y COLEGIO JESUS DE NAZARETH: ALJIBE DE SABIDURIA
La escuela “Jesús de Nazareth” fue creada el 15 de Abril de 1991 al servicio de cinco barrios de la zona Sur Este de la ciudad de Oruro, particularmente para los hijos e hijas de las familias relocalizadas, desocupadas, campesinos y artesanos que formaban parte de los barrios marginales de la zona conocidos como: “San Ignacio de Loyola, “Villa América”, “Rosario 1”, “Morococala Plan 35” y barrio “Virgen de Lourdes de Morococala Plan 50” expresaron su necesidad de creación de un centro educativo que cobije a los suyos señalando que los niños y niñas, especialmente de kínder y prekinder, recorrían hasta 8 cuadras para poder asistir a una institución educativa y, debido a la precariedad de la zona, atravesaban por el canal de aguas servidas “Rosso” que constituía un foco de infección preocupante en la ciudad de Oruro y que, por otro lado, la zona era intransitable y en época de lluvias los niños y niñas llegaban sin calzados y desfachatados en el mejor de los casos y, en otras ocasiones se tenía que lamentar que los mismos lleguen a sus domicilios con algunas heridas provocadas por accidentes que podían darse en el recorrido.
En el transcurso de los años esta obra se fue concretizando, haciendo realidad aquello que un día fue un sueño. Al principio se tropezó con muchas dificultades así la falta de ambientes, mobiliario y material escolar, pero gracias al dinamismo de las profesoras que empezaron con esta obra se gestionaron los materiales para poder trabajar con los niños y niñas que asistían a este centro de formación. Se consiguieron tablones y bancos para los estudiantes y dos cuartos alquilados de la familia Soria para que funcionaran como aulas, aunque bastante antipedagógicas; también se tropezó con la dificultad del pago de matrículas de algunos estudiantes debido a las condiciones de extrema pobreza de las familias, aspecto que se logró subsanar recurriendo a las señoras comerciantes del mercado de abasto “Bolívar” quienes colaboraron desprendidamente con el monto que faltaba posibilitando de este modo el acceso a la educación de aquellos niños y niñas.
El año 1992 la escuela contaba con 342 estudiantes comprendidos entre el nivel inicial– entonces conocido como pre básico- y primero intermedio – hoy 6 de primaria- pero aún se tropezaba con la falta de aulas, para esta gestión se alquilaron algunos cuartos como aulas que funcionaban en los diferentes barrios pertenecientes, fundamentalmente a vecinos del barrio Morococala Plan 35 y la Escuela Luis Espinal. Este mismo año se concretó el tendido de la corriente eléctrica a la zona, uno de los logros que se obtenían con la presencia de la escuela precaria.
La Hna. María del Pilar Diez Lafuente (Hna. Luisa) con la colaboración del padre Ignacio Suñol S.J. en ese entonces director del Instituto de Aprendizaje Industrial (I.A.I) buscaron financiamiento del Fondo de Inversión Social (F.I.S.) para la construcción de la escuela.
Al año siguiente, 1993, la escuela pasa a depender de Fe y Alegría bajo la supervisión y coordinación de la Congregación de las Religiosas de Jesús María y se inaugura la nueva construcción el 7 de Octubre de 1993 bajo la gestión municipal de la Sra. Emma Colque de Soria, alcaldesa de la ciudad de Oruro.
En 1994 comienza el año escolar en la nueva escuela y viendo el crecimiento de la población estudiantil se decidió crear una nueva dirección para el buen funcionamiento tanto administrativo como pedagógico quedando estructurada la escuela en dos turnos cada uno de ellos con los niveles inicial y primaria (pre básico, básico e intermedio) sumando un total de 712 estudiantes. Actualmente, cuenta con un aula de educación especial “kurmi” administrada en coordinación con otra institución.
En 1996 la matrícula fue de 1022 estudiantes creándose el primer curso del nivel secundario actualmente cuenta con biblioteca, sala de vídeos y sala de estudios.
Es una Institución dependiente de la iglesia, administrada por la Congregación Jesús María sin fines de lucro , con personería jurídica del Obispado.
Finalmente, en el ámbito de salud, la posta de la Comunidad Jesús de Nazareth tropieza con dificultades referidas a ideologías culturales que menosprecian el valor de la salud y el bienestar humano así como también la escasez de recursos económicos para atender a una población cada vez más creciente y con mayores necesidades.
En el camino de construcción de este inmenso proyecto, indudablemente se tuvieron tropiezos y fracasos, pero que más que desmotivar el ideal de trabajo que se tenía, se convirtieron en motores para lograr el sueño deseado así: el que los estudiantes hijos de padres mineros relocalizados no siempre mantuvieron esa solidaridad y sensibilidad que sus progenitores cultivaron cuando trabajaban en los centros mineros; la falta de solidaridad y vida corporativa una vez que vieron satisfechas sus necesidades públicas primarias y, el adormecimiento en el que cayeron no pocos vecinos frente al surgimiento de otras necesidades comunitarias debido a la costumbre de esperar siempre la ayuda proveniente de otras instancias que no impliquen esfuerzos propios.
| LA UNIDAD EDUCATIVA NAZARETH |
| COL. "JESÚS DE NAZARETH" |
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